domingo, 22 de abril de 2007

CONCHA Y MAÑA


Por las ramas (maravillosas exposición fotográfica inusual, tomada de Tam Tam, ventana virtual creativa para adolescentes y jóvenes)

Recibes una llamada
De alguien que no veías hace tiempo.
¡Una llamada al día siguiente de tu cumpleaños!
¿Por qué crees te estoy llamando?
¡Que lindo!
(Piensas)
¡Que bien!
(Sientes)
Aunque sea la llamada:
Extraña o fría
Lejana y precisa.
Te alegras

Al rato,
La misma llamada
De aquel que no veías hace tiempo.
¿Me puedes hacer un favor?
¡Vaya!
(Piensas)
Que raro
(Sientes)

Al colgar…
Sabes que jamás volverá a llamar.
Al colgar
Sabes y descubres.
Que hay quien tiene maña
Y concha,
Para terminar de arruinar el recuerdo
de una hermosa amistad.

Y aprendes
Que no todos los saludos
Te acarician.
Que muchas veces
Traen detrás
Llamadas extrañas y frías
Lejanas y precisas
Que tienen un interés personal
Y nada más.

miércoles, 18 de abril de 2007

lunes, 9 de abril de 2007

Elizabeth Bishop

Un arte

No es fácil dominar el arte de perder;
hay tantas cosas que parecen colmadas por el deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la confusión
de las llaves extraviadas, de la hora desperdiciada.
No es difícil dominar el arte de perder.

Practica después perder más, y más rápido:
lugares, y nombres, y las tierras a las que pretendías
viajar. Ninguna de estas pérdidas será devastadora.

He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades, hermosas ciudades. Más aún,
vastos reinos que poseía, y dos ríos, y un continente.
Los añoro, pero no fue un desastre.

Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habría mentido. Es evidente
que no es difícil dominar el arte de perder
aunque eso parezca (¡escríbelo!) un desastre.

Elizabeth Bishop (artista y poetisa)

visitando el blog de Cesar de María encontré este poema, no pude resistirme a publicarlo, verdaderamente es maravilloso, seguí indagagando sobre esta mujer y sus escritos y encontré este otro poema en otro espacio de la enorme ventana virtual, es igualmanete sobervio...

Insomnio

La luna en el espejo de tocador
contempla (tal vez orgullosa
de sí misma, pero jamás se sonríe)
millones de millas
en la distancia y más allá del sueño,
o quizá duerma de día.

Si el Universo la abandonara,
ella lo mandaría al infierno
y encontraría una extensión de agua,
o un espejo, donde morar.
Envuelve pues tus cuitas con una telaraña
y tíralas en el pozo

a ese mundo invertido
donde la izquierda es siempre la derecha,
donde las sombras son en realidad el cuerpo,
donde nos quedamos despiertos toda la noche,
donde el cielo es tan llano como el mar
es ahora profundo, y donde tú me amas.